Durante los años 2024 y 2025, las empresas y transportistas que operan en Valdeorras y en el conjunto de la provincia han sufrido innumerables cortes, desvíos y restricciones de tráfico en el entorno del viaducto, incidencias que han afectado de manera directa a la actividad económica y que finalmente han conducido a la decisión final de construir un nuevo viaducto por parte del Ministerio. Esta situación ha generado retrasos, sobrecostes y una notable pérdida de eficiencia logística, especialmente en sectores altamente dependientes de la movilidad viaria.
Desde la Confederación Empresarial de Ourense (CEO) y la Asociación Empresarial de Valdeorras (AEVA) queremos manifestar de manera conjunta nuestra posición ante el anuncio del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible sobre la aprobación provisional del proyecto de trazado para la construcción del nuevo viaducto de Tremor en la autovía A‑6.
La comarca de Valdeorras constituye un enclave productivo de primer orden, con sectores industriales, extractivos, logísticos y de servicios que dependen de forma crítica de una red viaria segura, moderna y plenamente operativa. Por ello, consideramos que el nuevo viaducto de Tremor no es simplemente una obra más dentro de la planificación estatal: es una infraestructura estratégica, cuya ejecución rápida y eficaz resulta imprescindible para garantizar la competitividad y la continuidad de la actividad económica en nuestro territorio.
Las empresas de Valdeorras llevan años soportando una acumulación de incidencias que condicionan gravemente su día a día. El deterioro progresivo de la N‑120, con tramos que presentan un estado claramente insuficiente para el volumen de tráfico que soportan, genera retrasos, sobrecostes y riesgos constantes. A ello se suman los retrasos acumulados en el desarrollo de la A‑76, una autovía largamente prometida y cuya ausencia continúa limitando la capacidad logística de la comarca y su conexión con los principales corredores de transporte.
En este contexto, las empresas de la zona no pueden ni deben asumir una nueva incertidumbre o un nuevo foco de afección prolongada. La sustitución del viaducto actual por dos nuevas estructuras es una actuación necesaria y positiva, pero debe ejecutarse con la máxima celeridad y con una planificación rigurosa que minimice cualquier impacto adicional sobre el tráfico y la actividad económica.
Valoramos que el Ministerio haya iniciado los trámites de información pública y expropiación, así como el diseño técnico planteado, que permitirá reducir la afección al tráfico y mejorar las condiciones de seguridad vial. Sin embargo, insistimos en que todas las fases del proyecto —administrativas, técnicas y constructivas— deben impulsarse con carácter prioritario, evitando demoras que agraven la ya delicada situación de movilidad que sufre Valdeorras.
Desde CEO y AEVA reiteramos nuestra plena disposición a colaborar con las administraciones competentes y a mantener un diálogo constructivo que contribuya a que esta infraestructura avance con la diligencia, el compromiso y la responsabilidad que el territorio necesita. La comarca no puede permitirse más retrasos ni más obstáculos en su conectividad. La economía de Valdeorras, sus empresas y sus trabajadores requieren soluciones ágiles y efectivas.